La autoexclusión del juego online casi se triplica desde 2020

Las personas inscritas en el registro de autoexclusión del juego online casi se han triplicado desde 2020, según la DGOJ. El alta puede completarse por internet, sin desplazamientos, un cambio que facilita usar este freno público ante el juego regulado en España.

Qué es el RGIAJ y a quién protege

Mano rechazando el juego online en el móvil junto a un interruptor y el mapa de España

Inscribirse en el RGIAJ bloquea el acceso a los operadores de juego regulados en España.

El Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, RGIAJ, permite que una persona pida quedar fuera de los juegos donde la ley exige identificación previa. En el canal online, esa comprobación afecta a los operadores con licencia estatal antes de permitir el acceso a una cuenta.

Si el usuario aparece inscrito, la plataforma debe bloquearle la entrada. La medida también puede alcanzar el juego presencial cuando la normativa autonómica obliga a consultar los registros de prohibidos antes de admitir a un participante.

Los datos publicados por la DGOJ reflejan una subida en los últimos años. Las inscripciones activas pasaron de 8.624 al cierre de 2020 a 24.591 al cierre de 2024. En cuatro años, el número de personas incluidas se ha multiplicado por 2,85.

La subida no admite una sola explicación. Puede haber más casos de riesgo, pero también influye que el RGIAJ sea más conocido, que el trámite digital sea más accesible, que el entorno familiar empuje a pedir ayuda o que algunos usuarios actúen antes de que la conducta empeore.

Cómo autoexcluirse del juego online

La inscripción puede tramitarse de principio a fin por internet desde la sede electrónica de la Dirección General de Ordenación del Juego, con certificado electrónico.

La DGOJ explica el procedimiento en su página sobre el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, donde detalla el alcance de la prohibición, la vigencia de la inscripción y la solicitud de certificados.

La vía digital no elimina otras opciones presenciales. Quien no pueda usar el trámite online puede presentar el formulario por canales administrativos admitidos para remitir documentación oficial a la Administración. También existe la aplicación móvil DNIe autoprohibidos, para Android con DNIe 3.0 y conexión NFC.

La inscripción tiene duración indefinida. La persona puede pedir la cancelación cuando hayan pasado seis meses desde el alta, no antes. Ese plazo introduce una distancia mínima entre la decisión de excluirse y una posible vuelta al juego, algo importante cuando la solicitud llega tras pérdidas repetidas, tensión familiar o intentos fallidos de parar.

Dentro del juego responsable en España, el RGIAJ funciona como una medida de bloqueo, no como un tratamiento. No cura una adicción al juego online ni reemplaza el acompañamiento profesional.

Su utilidad está en cerrar el acceso a los operadores regulados que deben verificar el registro. Si existe dependencia, esa barrera administrativa debería combinarse con apoyo psicológico, sanitario o social.

Galicia, una referencia autonómica

El aumento de personas inscritas en el RGIAJ también se observa en el ámbito autonómico. En Galicia, las personas incluidas en el registro pasaron de 1.392 a 2.457 en un periodo de cinco años. La variación ronda el 75 %, pero debe tratarse como una cifra autonómica, no como referencia nacional.

El sistema español no se concentra en una sola base de datos. La DGOJ gestiona el ámbito estatal, mientras que las comunidades autónomas ordenan sus propios mecanismos para el juego de su competencia. Por eso, el efecto de una autoprohibición puede variar según dónde se tramite y qué actividad se quiera bloquear.

Esta estructura obliga a informar con precisión. No basta con decir que alguien se ha autoexcluido. Conviene saber ante qué administración se ha inscrito, qué juegos quedan cubiertos, durante cuánto tiempo se mantiene la medida y qué pasos serían necesarios para cancelarla.

El crecimiento de inscripciones activas en el RGIAJ muestra que cada vez más personas buscan una barrera verificable frente al juego. Para operadores y administraciones, el reto está en que la comprobación funcione sin fisuras. Para los usuarios, la prioridad es saber cómo autoexcluirse del juego antes de que la situación se deteriore.

Cuando el juego deriva en préstamos, pérdidas ocultas, angustia o promesas incumplidas, apuntarse al registro puede cortar el acceso a canales regulados. Si el problema ya está instalado, ese paso necesita ir acompañado de ayuda especializada y seguimiento profesional continuado.

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Responsable de la actualidad sobre juegos online en España. Experta en el análisis de casinos online. Crea y supervisa contenido en páginas de bonos, métodos de pago y otros análisis comparativos de casinos online.

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