Casas de apuestas en los barrios: sigue la polémica

La difusión en la plataforma de streaming de pago Netflix de la serie española El Vecino ha puesto nuevamente sobre la mesa el tema de las casas de apuestas en los barrios y la adición entre los sectores más vulnerables de la población. La industria disputa esta imagen y afirma que no se corresponde con la realidad. ¿Qué hay de verdad en ello? Le echamos una mirada a la polémica.

Barrio de Vista Alegre en Carabanchel, Madrid.

En barrios como el de Vista Alegre (Carabanchel, Madrid) transcurre la acción de la serie El Vecino, que ha puesto sobre la mesa el problema de la proliferación de las casas de apuestas en los barrios populares y periféricos. ©Zarateman/Wikipedia

Que las casas de apuestas proliferen en barrios populares de bajos ingresos o que se ubiquen cercanas a centros escolares o educativos ha sido una crítica constante de la sociedad civil. La serie española El Vecino lo ha puesto de manifiesto recientemente.

Con la disputa de la Euro 2020 de fútbol las apuestas deportivas se espera que alcancen picos importantes con una gran cantidad de dinero en juego. Según estimaciones, el valor de las apuestas durante la competición podría alcanzar los 8 mil millones de euros, siendo la gran mayoría apuestas online y con el móvil. ¿Qué peligrosas son las apuestas deportivas y que hay del juego responsable?

Superhéroes contra las casas de apuestas

La serie El Vecino, emitida por el canal de streaming de pago Netflix, es una divertida puesta en escena de un vecino vuelto superhéroe para salvar al mundo de los reptilianos. A pesar de la similitud de los atuendos, no se trata de un bien educado y pudiente Tony Stark alias Iron Man que lo resuelve todo gracias a su pericia tecnológica e indudable encanto bañado en millones de dólares. Todo lo contrario. El Vecino se trata de un superhéroe de andar por casa, un vecino joven y precarizado típico de los barrios periféricos. Podría ser Madrid, Valencia o Las Palmas. El Vecino es un antihéroe posmoderno.

La serie, basada en las historietas El Vecino de Santiago García y Pepo Pérez, fue creada para Netflix por Miguel Esteban y Raúl Navarro. Aunque su primera temporada fue estrenada en diciembre de 2019, la serie pasó algo desapercibida. Fue con el estreno de la segunda temporada, que será la última, en mayo de este año que El Vecino llamó la atención.

Uno de los ejes por el que transcurre la serie es la ubicación de la ficticia casa de apuestas Sportere en un barrio popular madrileño que recuerda mucho a Carabanchel. Las dos jóvenes protagonistas se empeñan en hacerle la vida imposible a la casa de apuestas creando una Policía del Karma que toma la justicia por su mano. Mientras tanto, la alcaldesa de Madrid trata de conseguir por todos los medios la sede de los Juegos Olímpicos para la ciudad, de los que Sportere aspira a ser patrocinador oficial.

Un ludópata sin techo toma el protagonismo en uno de los capítulos. Afirma que después de ser adicto al bingo y recuperarse ha perdido todo su dinero y a su familia por culpa de las apuestas deportivas. Entretanto, la casa de apuestas Sportere sigue inaugurando salones por el barrio… están por todas partes, dice el ludópata antiguo profesor de matemáticas.

Pero ¿se corresponde esta imagen con la realidad? La industria lo ve de forma muy distinta. Durante la Euro 2020 se ha buscado aplicar el código de conducta para fomentar el juego responsable. El control de la publicidad del juego establecido en el Real Decreto 958/2020 trata de reducir el impacto de las apuestas en la población más vulnerable.

No hay evidencia, dice la industria

Frente a reportajes que salen a luz en los que se denuncia la proliferación de los locales de apuestas, algunas veces con apenas 50 metros de distancia entre los salones de juego y en los que no existe aparentemente ningún control sobre la entrada de menores a los locales o el servicio de bebidas alcohólicas, la industria ha tomado la iniciativa para mostrar otra cara de la realidad.

Según un informe que manejaría la casa de apuestas española Codere, se estarían construyendo falsas creencias acerca de los locales de apuestas presenciales, en parte debido a una exacerbación de la publicidad contraria a las apuestas. No habría ninguna evidencia científica de que la distancia entre locales de juego o su supuesta cercanía a centros escolares sean factores en el incremento de la ludopatía.

En este sentido, se plantea el problema de qué es el juego responsable, o dónde reside la responsabilidad. En un polémico tuit, la asociación granadina Agrajer, que combate el juego patológico y las adiciones, denunciaba la actitud de la Junta de Andalucía haciendo a las familias responsables del problema. El aumento del juego online y el acceso a los móviles y apps de apuestas de descarga han multiplicado este problema.

Según el Perfil del Jugador Online 2020 publicado por la DGOJ son casi 1.050.000 los jugadores de apuestas deportivas online en España, la mayoría hombres entre los 18 y los 35 años. La mitad de estos solo juegan online a las apuestas, es decir, sin interesarse por otros segmentos de los juegos de azar en internet, como el bingo o el póker en línea.

Un 39,7% de los apostadores ha tenido pérdidas en 2020 entre 0 y 100 euros, y solo el 11,6% ha ganado algo con las apuestas. Las pérdidas superiores a los 3000 euros alcanzan al 5,4% de los jugadores online, y las ganancias superiores a esa cantidad al 0,9%.

Ludomorfina es un reciente estudio académico publicado por la editorial Icaria y escrito por el psicólogo social David Pere Martínez que ha propuesto un análisis de esta situación y cómo las apuestas deportivas se han convertido en un ocio de riesgo entre la juventud española.

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