Europa busca nuevos ingresos en el juego online
Septiembre tambiĂ©n tiene algo de vuelta al cole en Bruselas. Los lĂderes europeos se fueron de vacaciones con los deberes sin hacer: el presupuesto de la UniĂłn para 2028-2034 sigue sin resolver la pregunta más incĂłmoda, de dĂłnde va a salir el dinero. Entre las opciones aparecen las grandes plataformas digitales, los criptoactivos y el juego online. Confieso que, cuando leĂ la propuesta, me pareciĂł razonable. Llevo años cubriendo este sector y trabajo en un medio que vive de Ă©l, asĂ que mi opiniĂłn no es neutral. Precisamente por eso quise mirar los nĂşmeros antes de escribir. Y cuentan una historia bastante distinta de la que se está contando en Bruselas.
Qué hay exactamente sobre la mesa

Bruselas estudia una tasa sobre el juego online para financiar el presupuesto europeo 2028-2034.
La propuesta no ha salido de la nada. El 28 de abril de 2026, el Parlamento Europeo aprobĂł por 370 votos a favor, 201 en contra y 84 abstenciones su posiciĂłn sobre el Marco Financiero Plurianual (MFF) 2028-2034 y pidiĂł explorar, entre posibles fuentes alternativas de ingresos, una tasa sobre los servicios de juego y apuestas online. El 20 de mayo, el grupo socialdemĂłcrata le puso cifras: un gravamen de alrededor del 1% sobre los ingresos o el volumen de negocio de los grandes operadores, con una recaudaciĂłn estimada de entre 2.000 y 4.000 millones de euros al año. Los servicios de la ComisiĂłn estudiaron otro escenario, un 3% sobre el volumen de negocio neto, que podrĂa aportar unos 1.900 millones anuales.
Entre sus defensores está la eurodiputada española del PSOE/S&D Sandra GĂłmez, que en julio vinculĂł el juego online, las redes sociales y las criptomonedas por hacer dinero “en base a la adicciĂłn” y la falta de educaciĂłn financiera, generando externalidades negativas. El presidente del Consejo Europeo, AntĂłnio Costa, fue más pragmático: la UE necesita nuevos ingresos para alcanzar un acuerdo presupuestario en diciembre. No todo el mundo compra el argumento. La eurodiputada del PP Isabel Benjumea rechaza trasladar capacidad tributaria a Bruselas porque supondrĂa, en la práctica, crear una Hacienda europea, mientras Malta ya ha expresado su oposiciĂłn a nuevos impuestos europeos. Y eso importa: un nuevo recurso propio requiere la unanimidad de los Veintisiete, por lo que un solo Gobierno puede bloquearlo.
La patronal europea del juego online, EGBA, dijo en abril que la tasa es inviable porque el juego no está armonizado a nivel europeo y, a su juicio, no existe una base legal adecuada para definirla, administrarla y cobrarla. Su secretario general, Maarten Haijer, recordĂł además que en algunos Estados miembros los operadores con licencia ya tributan por encima del 50% de sus ingresos brutos del juego. Es el argumento que uno espera de una patronal y serĂa fácil descartarlo por interĂ©s. Lo que no se puede descartar es lo que ha pasado en los paĂses que ya probaron a subir la factura.
Lo que pasĂł cuando otros lo intentaron
PaĂses Bajos es el caso que más dudas plantea. El impuesto sobre el juego pasĂł del 30,5% al 34,2% de los ingresos brutos el 1 de enero de 2025, y al 37,8% en 2026. El Gobierno esperaba recaudar 100 millones de euros adicionales el primer año y 202 millones anuales a partir del segundo. La realidad fue otra: la KSA estima que en 2025 la recaudaciĂłn terminĂł unos 40 millones de euros, un 5%, por debajo de 2024. Es cierto que la subida coincidiĂł con nuevas restricciones al juego y lĂmites de depĂłsito, por lo que no todo puede atribuirse al impuesto. Pero la canalizaciĂłn por volumen de juego cayĂł hasta alrededor del 50%, mientras la mayorĂa de los jugadores siguiĂł usando operadores legales. La asociaciĂłn holandesa del sector lo resumiĂł sin diplomacia: la subida fue “ineficaz, ineficiente e incluso completamente contraproducente”.
Reino Unido va por el mismo camino, con más volumen. El impuesto al casino online subiĂł del 21% al 40% el pasado abril, y en abril de 2027 el de las apuestas online pasará del 15% al 25%. Lo más llamativo está en la letra pequeña del propio Tesoro: estima que los operadores trasladarán alrededor del 90% del coste a los clientes y que estos responderán jugando menos o buscando alternativas. Sin esos cambios de comportamiento, la reforma recaudarĂa unos 1.800 millones de libras adicionales en 2029-30; incorporándolos, la previsiĂłn baja a unos 1.100 millones. El Gobierno sabe que una parte del dinero se le escapará. Lo ha escrito.
Francia tambiĂ©n endureciĂł su fiscalidad en 2025, elevando al 15% el gravamen sobre las apuestas deportivas online y añadiendo una tasa del 15% sobre determinados gastos publicitarios. El impacto aparece ya en las cuentas de FDJ United: en el primer semestre de 2026 sus ingresos cayeron un 4,5%, hasta 1.782 millones, y la compañĂa atribuye 52 millones de euros de impacto a las subidas fiscales en Francia, RumanĂa, Reino Unido y PaĂses Bajos. En el mercado holandĂ©s, su negocio online perdiĂł un 15% de GGR en el primer trimestre.
Existe el argumento contrario, y merece ser citado. Un informe reciente de ECIPE sostiene que la demanda de juego es poco sensible al precio y que Dinamarca, Italia y Suecia subieron impuestos sin que la recaudaciĂłn se resintiera. SegĂşn sus cálculos, un recurso europeo sobre el juego online podrĂa aportar entre 1.700 y 4.700 millones de euros al año, dependiendo del tipo. El caso holandĂ©s no demuestra por sĂ solo que subir impuestos reduzca la recaudaciĂłn, porque hubo otros cambios regulatorios al mismo tiempo. Pero sĂ muestra que llega un punto en que subir el tipo no significa necesariamente recaudar más.
España tiene algo que perder, y algo que proponer
En España, el juego online tributa generalmente al 20% de los ingresos brutos, con un tipo reducido del 10% para operadores radicados en Ceuta y Melilla. Y la recaudación sigue creciendo: solo en los dos primeros meses de 2026, el Impuesto sobre Actividades de Juego aportó 62,48 millones de euros, un 16,8% más que en el mismo periodo de 2025. Es un mercado regulado que funciona y que conviene cuidar.
El debate tampoco deberĂa olvidar lo que queda fuera. Un estudio de EY para Jdigital estima que el juego online no regulado moviĂł 231 millones de euros en España en 2024 y que casi uno de cada cuatro participantes habĂa accedido a plataformas sin licencia. A escala europea, un estudio encargado por la European Casino Association estima en 91.600 millones el mercado ilegal en 2025 y en 22.900 millones los ingresos fiscales potencialmente perdidos. Europa tiene ahĂ un problema que, por definiciĂłn, ningĂşn paĂs puede resolver solo.
Por eso, antes de añadir una nueva tasa, me gustarĂa ver sobre la mesa dos preguntas: quĂ© efecto tendrá sobre el mercado regulado y quĂ© puede hacer Europa contra quienes operan fuera de Ă©l. En junio, nueve reguladores europeos, incluida la DGOJ, ya mostraron que la cooperaciĂłn frente a operadores no autorizados es posible. No creo que el debate sea simplemente si el juego online debe contribuir más o menos. La cuestiĂłn es encontrar una fĂłrmula que recaude más sin hacer menos atractivo el mercado que sĂ cumple las reglas.
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