Tragaperras antiguas: origen e historia de las máquinas
Las máquinas tragaperras llevan más de un siglo de vida, desde aquella caja de madera con cinco rodillos que en 1891 repartía puros y bebidas en los bares de Nueva York. Aquí repasamos la historia de las tragaperras, te explicamos cómo reconocer una máquina antigua y cuánto valen hoy entre coleccionistas.

¿Qué son las máquinas tragaperras antiguas y cuánto valen?
Cuando hablamos de tragaperras antiguas nos referimos a las máquinas anteriores a la era electrónica, aquellas que funcionaban con engranajes, resortes y una palanca en el costado. Bajo esa etiqueta caben tres generaciones distintas, y de saber cuál tienes delante depende buena parte del valor de la pieza.
Las tragaperras antiguas puramente mecánicas, fabricadas desde 1891 hasta bien entrados los años sesenta, movían los rodillos con un muelle y los frenaban con un juego de topes. Las electromecánicas añadieron motores y una tolva que paga sola, y las videoslots, ya en 1976, cambiaron los rodillos por una pantalla.
Los símbolos son la pista más rápida para poner fecha a una máquina. Las herraduras, los corazones y las campanas nos llevan a los primeros modelos de Charles Fey, mientras que las frutas y el distintivo BAR aparecieron hacia 1910, cuando los premios se pagaban en chicles para esquivar las prohibiciones locales de aquellos años.

La mecánica también habla por sí sola. Las máquinas tragaperras antiguas se accionan con una palanca lateral y no tienen ningún botón, algo que las sitúa antes de los setenta. Si tienen botonera, display digital o aceptan billetes, ya son de la etapa electrónica y valen bastante menos.
En el precio de las tragaperras antiguas pesan cuatro cosas: el estado de la carcasa, que el mecanismo siga funcionando, la rareza del modelo y el fabricante. Una Mills o una Jennings restaurada y en marcha se mueve muy por encima de las máquinas de bar de los ochenta, las más abundantes.
En las máquinas que hemos ido revisando, el problema más habitual son las réplicas modernas de aspecto retro, que se anuncian como máquinas tragaperras antiguas sin serlo. Antes de pagar conviene pedir fotos del interior, del número de serie y del mecanismo en funcionamiento, y desconfiar si el vendedor las evita.
Los hitos de la historia de las tragaperras
La historia de las tragaperras se puede contar en ocho momentos, los que llevaron a aquella máquina de un bar de Nueva York a las tragaperras online que hoy se juegan desde el móvil. Cada salto nace de un problema concreto, casi nunca de una idea genial.
| Año | Hito | Qué cambió |
|---|---|---|
| 1891 | Máquina de póker de Sittman y Pitt | Cinco rodillos con cartas y premios en bebidas o tabaco |
| 1898 | Liberty Bell, de Charles Fey | Tres rodillos, símbolos propios y pago automático en monedas |
| 1910 | Máquinas de fruta de Mills Novelty | Símbolos de fruta y el distintivo BAR, con premios en chicles |
| 1963 | Money Honey, de Bally | Primera electromecánica: pagaba las monedas sin intervención |
| 1976 | Fortune Coin, luego adquirida por IGT | Primera videoslot, con una pantalla de 19 pulgadas |
| 1981 | Máquinas tipo B en España | Las tragaperras se legalizan y entran en los bares |
| 1996 | InterCasino y Reel ‘Em In | Primer casino online y primera pantalla de bonus, como en Buffalo Blitz |
| 2021 | Absolootly Mad: Mega Moolah | Récord de 19,43 millones de euros en un bote online |
La automatización del juego
Antes de 1891 no había manera de apostar sin que alguien llevara la banca al otro lado de la mesa. La máquina automática rompió esa dependencia, porque bastaban una moneda y una palanca, y en dos décadas se instaló en miles de bares y salones de Estados Unidos.
El salto siguiente tardó setenta años en llegar. Hasta los sesenta el giro dependía de muelles y topes, de modo que el jugador tenía la sensación de influir en cada tirada. Con la electricidad primero y la pantalla después, el azar pasó a depender de un circuito y la palanca quedó como puro adorno.
Las tragaperras en España: del bar al casino online
El nombre que usamos aquí lo explica casi todo: tragaperras viene de tragar perras, como se llamaba popularmente a las monedas de menos valor. En España estas máquinas no se legalizaron hasta 1981, ya en democracia, con un reglamento que las clasificó por tipos según el premio.
Las de tipo B, las recreativas con premio, son las que acabaron marcando la cultura del juego en el país. Se permitió instalarlas no solo en casinos y salones, sino también en bares y cafeterías, y eso convirtió la tragaperras en un mueble de barra que cualquiera reconoce.
Ese capítulo de la historia de las tragaperras dejó dos herencias: los grandes fabricantes españoles y una estética muy reconocible, con temáticas locales y minijuegos. Esa estética sigue viva en las tragaperras de bar que hoy se juegan desde el ordenador o el móvil.
El esplendor de las tragaperras online
A mediados de los noventa internet lo cambió todo, y en 1996 abrió InterCasino, el primer casino online, que sumó unas cuantas tragaperras a su oferta de blackjack y ruleta. Las tragaperras online nacieron copiando los símbolos y las mecánicas de las máquinas físicas de siempre.
Con el desarrollo del software llegaron las temáticas, las fases de bonos y los botes acumulados, y más tarde el móvil, que hoy concentra la mayor parte de las partidas en tragaperras para móvil. Con decenas de proveedores compitiendo, los rodillos dejaron de ser siempre tres.
Las cuatro de arriba son un buen ejemplo de hasta dónde ha llegado el diseño gracias a la competencia entre los proveedores: un tablero en pirámide, una rejilla de 6×5 que paga por conjuntos, un panel que se agranda con cada giro y rodillos de distinta altura. Nada que ver con los tres carretes de la Liberty Bell.
El motor Megaways, presentado en 2015, llevó la idea más lejos y cambiaba el número de símbolos de cada rodillo en cada tirada. Entre las slots que llegan cada mes esa mecánica ya se ha vuelto lo normal, no la excepción de hace diez años.
Los botes online superaron pronto a los de las máquinas físicas. En octubre de 2015 el británico Jon Heywood se llevó casi 18 millones de euros con Mega Moolah en Betway, un récord que aguantó hasta abril de 2021, cuando Absolootly Mad pagó 19,43 millones.
Con tantas tragaperras con bote progresivo repartidas por los casinos, la marca volverá a caer antes o después. Cada apuesta que no se lleva el bote lo engorda un poco, así que el récord solo va en una dirección.
Preguntas frecuentes
A continuación contestamos a las preguntas más habituales de los jugadores sobre la historia de las máquinas de azar y las tragaperras online. Puedes echar un vistazo a las respuestas si te has quedado con ganas de más y quieres descubrir los datos más llamativos.
¿Cuándo se inventó la primera tragaperras?
La primera máquina de este tipo llegó en 1891: la máquina de póker de Sittman y Pitt, con premios en bebidas o tabaco. La primera tragaperras moderna, con tres rodillos y pago en monedas, fue la Liberty Bell de Charles Fey, en 1898.
¿Valen algo las máquinas tragaperras antiguas?
Sí, pero el rango es enorme. Una máquina de bar de los años ochenta apenas tiene valor de coleccionismo, mientras que una mecánica de Mills o Jennings restaurada y en funcionamiento se cotiza muy por encima. Pesan sobre todo el estado, la rareza y el mecanismo, por ese orden.
¿Cuál ha sido el mayor bote entregado por una tragaperras?
El récord está en 19,43 millones de euros, pagados en abril de 2021 por Absolootly Mad: Mega Moolah. El hito anterior fueron los casi 18 millones que ganó el británico Jon Heywood en octubre de 2015, también en la red Mega Moolah.
¿Qué significa 777 en las máquinas tragaperras?
El 777 es la combinación del premio mayor en las tragaperras clásicas, heredada de las máquinas de fruta de principios del siglo XX. Hoy es sobre todo un guiño estético: en las slots modernas el premio máximo depende de la tabla de pagos de cada juego.



